No habrá atardecer en que no se posen
sobre los nudosos gajos de los intrépidos pinos.
Con sus arias de antaño, las voces relucen
sin contrapuntos, regadas de lino.
Perfumado de tierra, el viento acaricia la tarde.
Y mientras asedian las nubes y cortan el cielo
Sus alas de otoño y picos de alambre
atraviesan las aves lagos de terciopelo.
El sol naufraga en un horizonte de ámbar,
testigo eterno de la extraña coreografía
que los pájaros dibujan danzando en la asta
del paño ondulado de una bandera infinita.
Ahora, uno se aleja de la bandada uniforme,
rezagado de dicha y con espíritu enervado.
Otros dos acuden a socorrerlo, conforme
A las leyes universales de estos seres alados.
Cuando seques tus lágrimas teñidas de invierno
y levantes la vista hacia el fondo celeste
los verás encauzados en majestuoso planeo
coloreando los días con destreza rupestre.

Tomás mate!! Felicitaciones por esta nueva forma de expresión…
Éxitos!!
Muchas gracias!
Saludos.
Perdón! No es Tomás, es Tomás mate!!
Salutti…
Me rindo!!!
Jamás!
Perdón! No es Tomás, es Tomá mate!!
Salutti…
Hermoso Santi! Felicitaciones!
Muchas gracias, Ana!
Un saludo!